Mary Poppins
Hoy me siento un poco como Mary Poppins: he cumplido con mi cometido. Dije que me quedaría dos años y han pasado dos años y dos meses, casi tres, creo. Mi labor aquí está hecha, si he logrado divertiros o entreteneros un poco, pues genial. Espero no haberos hecho pensar demasiado (tengo un poco de manía a esos autores que afirman que su labor es hacer pensar a los demás, a mí me gustaría haber logrado justo lo contrario).
Creo que desde que empecé no he fallado ni un solo sábado (fuesen o no festivos, fuese agosto o noviembre, Navidad o Semana Santa), todos los sábados de los últimos dos años y pico los he pasado a vuestro lado. ¡No está mal! He escrito eufórica y triste, agotada y fresca como una rosa, desde bares, barcos, restaurantes y hoteles, con fervor y con infinita pereza, en dos horas (pero normalmente nunca en menos de seis, la escritura fácil es la más difícil), sola y rodeada de gente, en la cama, en la bañera, en la calle, en medio de problemas bastante graves y con la cabeza y el corazón en las nubes. Yo diría que ha sido, sobre todo, una labor de alegría. Durante dos años, he intentado mirar al mundo a través de vuestro ojos, buscando lo que pensaba que os podría interesar o hacer gracia.
Última (aunque nunca se sabe, he oído la palabra tantas veces y luego casi nunca nada es lo último, siempre hay otra cosa a la vuelta de la esquina, cerca o lejos) recomendación: Estoy leyendo un libro maravilloso. Se llama “Así viví 1900” de Pauline de Pange. Una escritora increíble que nació justo el día que empezaron a construir la “Tour Eiffel” en una de las familias más aristocráticas de París. Cuenta cómo era su mundo durante “la Belle Époque”. Resulta fascinante, divertido, increíble y está maravillosamente escrito: las costumbres, el refinamiento, las tonterías, el esnobismo extremo, la belleza de cada ritual. Habla de la misma sociedad que retrató Marcel Proust. No se puede soltar. Os encantará.
Al igual que Mary Poppins no sé si estaré fuera durante seis meses o durante seis años. Según sople el viento. Ya veremos.
Feliz verano amigos. Gracias.
Y ahora cojo mi paraguas y me voy volando.




Qué disgusto tan grande, Milena. No te puedes imaginar la pena que me da. Leerte cada semana además de ser maravilloso era una oportunidad de saber cómo estabas. A nuestros escritores favoritos los necesitamos muy cerca, no te vayas lejos, por favor.
Odio las despedidas en general. Odio menos aquellas que parecen un « hasta luego ». Me quedaré con el aroma del « hasta luego » o « hasta pronto » que se dilata un poco más en el tiempo.
En cualquier caso fue un placer leerte.
Besos y evita los vendavales furiosos. Sé que encontrarás otro lugar, o este nuevamente. Mary Poppins siempre aterriza en un sitio nuevo. No hay más.
Besos.